-
• Los mareos en esta etapa pueden sentirse como inestabilidad, sensación de desvanecimiento, vértigo (todo gira) o cabeza “flotando”.
• Pueden relacionarse con cambios hormonales, tensión arterial, azúcar, ansiedad, sueño y deshidratación, pero también con problemas de oído interno, corazón, anemia u otras causas que hay que descartar. -
ETAPA
“Estar mareada” no siempre significa lo mismo. Algunas formas frecuentes:
• Aturdimiento o “cabeza ligera”: sensación de que te vas a desmayar, pero sin llegar a perder el conocimiento.
• Inestabilidad: te notas torpe, como si el suelo no fuera del todo firme.
• Vértigo: sensación de que tú giras o gira la habitación, sobre todo al cambiar de postura (tumbarte, girar en la cama, agacharte).
• Sensación de “flotar” o desconexión, como si no terminaras de estar del todo presente.
Muchas veces se acompaña de:
• Náuseas.
• Sudor frío.
• Palpitaciones.
• Visión borrosa o puntos negros al levantarte.
• Necesidad urgente de sentarte o tumbarte.
Y, por supuesto, el extra emocional:
• Miedo a desmayarte en público, a caerte, a que sea algo neurológico serio o del corazón. -
No es “te estás sugestionando”: hay varios mecanismos posibles, algunos ligados a la menopausia y otros no.
1. Cambios hormonales y regulación de la tensión
• Los estrógenos influyen en los vasos sanguíneos y en el sistema nervioso que regula la tensión arterial.
• En la transición menopáusica, esos sistemas pueden estar más inestables y algunas mujeres notan:
o Mareos al levantarse rápido (la presión baja un momento).
o Sensación de desvanecimiento en situaciones de calor, sofocos o estrés.
2. Sistemas de equilibrio más sensibles
• El oído interno, la vista y la sensibilidad corporal trabajan juntos para mantener el equilibrio.
• Cambios hormonales, de sueño, de tensión muscular o de circulación pueden hacer que este sistema esté más reactivo y aparezcan episodios de vértigo o inestabilidad.
3. Ansiedad, respiración y ataques de pánico
• La ansiedad (muy habitual en esta etapa) puede provocar:
o Respiración rápida y superficial (hiperventilación).
o Hormigueos, mareo, sensación de irrealidad.
• A veces el mareo forma parte de un ataque de pánico: taquicardia, falta de aire, miedo intenso, sensación de que “te vas a caer redonda”.
4. Sueño, alimentación y líquidos
• Dormir mal, saltarse comidas, hacer ayunos largos sin costumbre o beber muy poca agua pueden favorecer bajadas de azúcar, caídas de tensión y mareos.
• El alcohol y algunos estimulantes (café, bebidas energéticas) también pueden influir.
5. Otros motivos que NO son “cosas de la edad”
Y aquí viene lo importante: además de la menopausia, los mareos pueden deberse a:
• Problemas del oído interno (vértigo posicional, Ménière u otros).
• Arritmias cardiacas u otros problemas cardiovasculares.
• Anemia.
• Alteraciones de tiroides u otras enfermedades hormonales o metabólicas.
• Efectos secundarios de medicamentos.
• Problemas neurológicos.
Por eso, el mareo no se debe dar por hecho como “un síntoma más” sin una buena revisión. -
En el contexto de perimenopausia/menopausia, sin sustituir nunca la valoración médica, es relativamente frecuente:
- Notar mareos ocasionales al levantarte de golpe, al pasar de tumbada a de pie o en momentos de calor intenso.
- Tener episodios de inestabilidad suaves, de segundos o minutos, que mejoran al sentarte, hidratarte o descansar.
- Notar mareo en picos de ansiedad, sofocos o falta de sueño.
Lo esperable:
• No te tira al suelo.
• No se acompaña de signos neurológicos llamativos (pérdida de fuerza, dificultad para hablar, visión doble…)
• No va claramente a más semana tras semana.
Aun así, si el mareo es nuevo para ti, no deja de ser un síntoma a comentar en consulta.
-
Pide cita médica prioritaria si:
• Los mareos son frecuentes (varios días a la semana) o limitan tu día a día.
• Aparecen con pequeños esfuerzos que antes tolerabas bien.
• Se acompañan de:
o Palpitaciones llamativas.
o Falta de aire.
o Dolor u opresión en el pecho.
o Dolores de cabeza frecuentes o distintos a los habituales.
• Has tenido caídas o golpes por culpa de los mareos.
• Tomas medicación nueva y desde entonces estás más mareada.
Y busca ATENCIÓN URGENTE si:
• El mareo es brusco e intenso y se acompaña de:
o Debilidad o pérdida de fuerza en cara, brazo o pierna (sobre todo en un lado).
o Dificultad para hablar, entender, coordinarte o caminar recto.
o Visión doble o pérdida de visión.
o Dolor de cabeza súbito y muy intenso (“el peor de tu vida”).
o Dolor fuerte en el pecho, falta de aire importante, sudor frío.
o Pérdida de conciencia o desmayo.
En esos casos, no es momento de pensar en hormonas: es momento de descartar algo serio.
Siempre partiendo de que no estás en un cuadro de alarma como los descritos arriba:
-
Apunta:
• Qué tipo de mareo es (todo gira, te desvaneces, flotas…).
• Cuándo aparece (al levantarte, con calor, con estrés, después de comer, con regla si aún la tienes, con sofocos…).
• Cuánto dura.
• Qué lo mejora (sentarte, tumbarte, beber agua, comer, respirar más despacio…).
Ese mini-registro es oro en la consulta. -
• Al pasar de tumbada a de pie:
o Siéntate primero al borde de la cama unos segundos.
o Luego ponte de pie poco a poco.
• Si llevabas tiempo sentada, levántate despacio y da unos pasos suaves antes de cargar peso o subir escaleras. -
• Beber agua a lo largo del día (más si hace calor o sudas mucho por sofocos).
• Intentar no hacer ayunos muy prolongados si luego te mareas: alguna comida ligera o snack puede ayudar a mantener el azúcar más estable. -
• Ver si el mareo se relaciona con:
o Demasiado café o alcohol.
o Lugares muy calurosos o mal ventilados.
o Cambios de posición bruscos.
• Si ves una relación clara, intenta reducir o adaptar esos factores. -
Si en un episodio notas que el corazón se acelera y la mente se dispara:
• Siéntate o apoya la espalda.
• Lleva el aire hacia la barriga, no solo al pecho.
• Inhala contando 4, exhala contando 6–8, durante 1–3 minutos.
Si en algún momento sientes que empeora o aparecen signos de alarma, ahí se acabó el ejercicio: toca pedir ayuda. -
Esto es básico pero fácil de olvidar: si estás en un día con mareos intensos o impredecibles, mejor no conducir hasta saber qué está pasando.
El tratamiento dependerá de lo que se encuentre como causa principal.
-
En consulta pueden:
- Preguntarte por los mareos en detalle (tipo, duración, desencadenantes).
- Medir tensión y pulso en reposo y, a veces, al cambiar de postura.
- Explorar oídos, ojos, sistema neurológico, corazón y pulmones.
- Pedir analíticas (hemograma, hierro, azúcar, función tiroidea, etc.) si lo consideran útil.
- Plantear pruebas complementarias (electrocardiograma, pruebas de oído interno, pruebas de imagen) según el caso.
-
- Puede indicarse medicación para el vértigo en fases agudas.
- Maniobras específicas y ejercicios de rehabilitación vestibular, si encaja con el tipo de vértigo.
- Derivación a otorrino o fisioterapia especializada en caso necesario.
-
- Tratamiento de problemas de tensión arterial, arritmias, anemia u otras causas generales, si se detectan.
- Ajuste de medicación si algún fármaco está contribuyendo a los mareos.
-
- Abordar sofocos, insomnio, palpitaciones y otros síntomas de la menopausia (con opciones hormonales o no hormonales según tu caso).
- Recomendación de actividad física progresiva y segura.
- Apoyo psicológico y, en algunos casos, medicación para la ansiedad si es necesario.
-
- Abordar sofocos, palpitaciones y otros síntomas de la menopausia (con terapia hormonal o no hormonal, según proceda).
• Plan progresivo de actividad física.
• Técnicas de manejo de ansiedad (psicoterapia, estrategias de regulación y, en algunos casos, medicación).
- Abordar sofocos, palpitaciones y otros síntomas de la menopausia (con terapia hormonal o no hormonal, según proceda).
-
- Colocar tus mareos en el mapa completo: menopausia, tensión arterial, oído interno, ansiedad, sueño, medicación, antecedentes.
- Distinguir si se trata de:
o Vértigo del oído interno.
o Problema de tensión o corazón.
o Mareo relacionado con ansiedad o hiperventilación.
o Otra causa neurológica o sistémica menos frecuente.
• Diseñar un plan que combine:
o Tratamiento de la causa principal.
o Estrategias para reducir el riesgo de caídas.
o Manejo global del resto de síntomas de la menopausia.
-
- ¿Lo que tengo encaja más con vértigo, mareo por tensión, ansiedad u otra cosa?
- ¿Qué pruebas crees que son necesarias en mi caso (analítica, ECG, pruebas de oído, otras)?
- ¿Hay algún medicamento que tome que pueda estar favoreciendo los mareos?
- ¿Qué señales concretas deberían hacerme ir a urgencias y cuáles puedo observar en casa?
- ¿Qué tipo de ejercicio ves seguro para mí con los mareos que tengo ahora?
- Si esto se relaciona con la menopausia, ¿qué opciones de tratamiento (hormonales o no) podrían ayudarme?