La reducción de estas hormonas disminuye tanto la parte acuosa como la parte grasa de la lágrima. Con menos agua y menos lípidos, la lágrima dura menos y lubrica peor, y aparece esa sensación de arenilla, rojez o visión borrosa. La buena noticia es que, al conocer el origen hormonal del problema, podemos elegir soluciones que realmente alivian y protegen la superficie ocular.
Cuando hasta tus ojos se resecan
De la mano de la Dra. Nerea Sáenz Madrazo, oftalmóloga especializada en córnea y superficie ocular, exploramos por qué ocurre, por qué algunas mujeres lo sufren más que otras y qué soluciones existen para devolver confort a tu vida.
Cuando los estrógenos y otras hormonas empiezan a descender, las glándulas que producen la lágrima fabrican menos líquido, y las de los párpados generan menos “aceite”, esa capa que evita que la lágrima se evapore demasiado rápido.
Como explica la Dra. Sáenz Madrazo, “el ojo seco es uno de los síntomas más frecuentes en la menopausia y suele pasar desapercibido, aunque tiene tratamiento. Ardor, picor, arenilla, sensibilidad a la luz… pueden hacer que leer, usar pantallas o conducir se vuelva muy incómodo”.
En pocas palabras: cuando las hormonas caen, tus ojos también lo notan.
Es decir, aproximadamente 1 de cada 5 mujeres casi no tendrá molestias apreciables, mientras que otras sí las notarán mucho. Cada cuerpo es un mundo: la edad y el momento de la menopausia influyen (mujeres de mayor edad tienden a más sequedad, mientras que una menopausia más tardía podría atenuar el síntoma).
Por ejemplo, pasar muchas horas frente a pantallas sin hacer pausas disminuye el parpadeo y agrava la sequedad; igualmente, vivir en ambientes secos o con aire acondicionado continuo, fumar o exponerse al viento frío puede empeorar los síntomas.
Algunas mujeres quizás tengan una reserva hormonal o genética que las protege más, o están usando terapias (como lágrimas artificiales tempranamente o incluso terapia hormonal de la menopausia) que mitigan el problema. Pero en general, sabiendo que el ojo seco afecta a la gran mayoría, ninguna debería sentirse "rara" por ello – más bien, informada y preparada para manejarlo.
Consejos para combatir y aliviar el ojo seco
Aquí te ofrecemos algunos consejos respaldados por especialistas para mantener tus ojos hidratados y cómodos:
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El remedio más básico (y efectivo) son los colirios lubricantes. Aplicar lágrimas artificiales sin conservantes varias veces al día ayuda a mantener el ojo húmedo. Es importante usarlas antes de sentir la sequedad intensa – por ejemplo, aplicar cada 4-6 horas de forma rutinaria.
Si tienes que usarlas muy a menudo, elige presentaciones sin conservantes para evitar irritación adicional (siempre os decimos que es muy importante mirar las etiquetas, y si tienes dudas, pregunta en tu farmacia).
En casos de sequedad severa, tu oftalmóloga puede recetarte gotas especiales (con medicamentos como ciclosporina) que reducen la inflamación y aumentan la producción natural de lágrimas.
Por la noche, si notas los ojos muy secos al despertar, puedes aplicar geles o pomadas oftálmicas lubricantes, que son más espesos y prolongan la hidratación durante el sueño (ten en cuenta que pueden nublar la visión momentáneamente, por eso se usan al acostarse).
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- Mantén una buena hidratación general bebiendo suficiente agua.
- Usa un humidificador en casa, aumentar la humedad ambiental puede compensar el aire seco de la calefacción o elclima.
- Asegúrate de dormir 7-8 horas cada noche, ya que el descanso adecuado favorece la salud ocular (durante el sueño se renueva la película lagrimal).
- Cuando estés leyendo o frente al ordenador, recuerda parpadear a menudo y hacer descansos (aplica la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mira algo a 6 metros durante 20 segundos) para reducir la evaporación lagrimal.
- Evita en lo posible el aire directo a los ojos: por ejemplo, no duermas con un ventilador apuntando a la cara y protégete del viento usando gafas de sol envolventes al aire libre. También conviene no fumary evitar el humo, ya que irrita y reseca aún más los ojos, además de todos los otros efectos negativos que tiene. Fumar ya no está de moda, chicas.
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Algunos estudios sugieren que los ácidos grasos omega-3 pueden ayudar a mejorar la calidad de las lágrimas. Incluir en tu dieta pescados azules, nueces, semillas de lino o incluso tomar suplementos de aceite de pescado podría aportar un beneficio extra en la lubricación ocular.
Asimismo, llevar una dieta rica en antioxidantes (vitaminas A, C y E) favorece la salud de los tejidos oculares. La alimentación como pilar de nuestra salud, siempre. Y en este caso como herramienta para mejorar la sequedad.
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Un truco sencillo que funciona muy bien es aplicar compresas tibias en los párpados durante unos minutos cada día.
El calor ayuda a que las glándulas de los párpados “despierten” y suelten mejor el aceite que mantiene la lágrima en su sitio. Después, basta con un suave masaje y una limpieza de los párpados con toallitas específicas o un jabón muy suave (como champú de bebé diluido).
Esta rutina diaria mejora la calidad de la lágrima y es especialmente útil si tienes los párpados irritados, usas maquillaje a menudo o llevas lentillas.
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Si a pesar de todos estos cuidados sigues con molestias importantes, un oftalmólogo puede ofrecerte tratamientos médicos adicionales.
Entre ellos están:
- Los tapones lagrimales (pequeños plugs que se colocan en los conductos de drenaje de las lágrimas para que permanezcan más tiempo en el ojo).
- Terapias antiinflamatorias avanzadas, suero autólogo o luz pulsada para estimular las glándulas (IPL)
- Evaluar la conveniencia de terapia hormonal en coordinación con tu ginecólogo si la sequedad ocular es parte de un cuadro más amplio.
Lo importante es saber que no tienes por qué aguantar ojos secos sin más: hay múltiples estrategias que pueden devolver la humedad y confort a tu mirada.
Si, pese a tus cuidados, sigues con ardor, visión borrosa o sensación de lija, es momento de consultar con un especialista. Un examen completo permitirá descartar otras causas y confirmar si se trata de ojo seco. Con el tratamiento adecuado —lágrimas más específicas, medicación o pautas personalizadas— tu calidad de vida puede mejorar muchísimo.
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