Redactado por el equipo editorial de Womanhood. Publicado el 26 de enero de 2026.
Mareos en menopausia: qué son y por qué aparecen
¿Qué es exactamente?
• Los mareos en esta etapa pueden sentirse como inestabilidad, sensación de desvanecimiento, vértigo (todo gira) o cabeza “flotando”.
- Pueden relacionarse con cambios hormonales, tensión arterial, azúcar, ansiedad, sueño y deshidratación, pero también con problemas de oído interno, corazón, anemia u otras causas que hay que descartar.
¿Cómo se sienten los mareos en menopausia?
“Estar mareada” no siempre significa lo mismo. Algunas formas frecuentes:
- Aturdimiento o “cabeza ligera”: sensación de que te vas a desmayar, pero sin llegar a perder el conocimiento.
- Inestabilidad: te notas torpe, como si el suelo no fuera del todo firme.
- Vértigo: sensación de que tú giras o gira la habitación, sobre todo al cambiar de postura (tumbarte, girar en la cama, agacharte).1
- Sensación de “flotar” o desconexión, como si no terminaras de estar del todo presente.
- Náuseas.
- Sudor frío.
- Palpitaciones.
- Visión borrosa o puntos negros al levantarte.
- Necesidad urgente de sentarte o tumbarte.
- Miedo a desmayarte en público, a caerte, a que sea algo neurológico serio o del corazón.
Muchas veces se acompaña de: Y, por supuesto, el extra emocional:
¿Por qué pueden aparecer los mareos en menopausia?
No es “te estás sugestionando”: hay varios mecanismos posibles, algunos ligados a la menopausia y otros no.
1. Cambios hormonales y regulación de la tensión
- Los estrógenos influyen en los vasos sanguíneos y en el sistema nervioso que regula la tensión arterial.
- En la transición menopáusica, esos sistemas pueden estar más inestables y algunas mujeres notan:
- Mareos al levantarse rápido (la presión baja un momento).
- Sensación de desvanecimiento en situaciones de calor, sofocos o estrés.
- El oído interno, la vista y la sensibilidad corporal trabajan juntos para mantener el equilibrio.
- Cambios hormonales, de sueño, de tensión muscular o de circulación pueden hacer que este sistema esté más reactivo y aparezcan episodios de vértigo o inestabilidad.
- La ansiedad (muy habitual en esta etapa) puede provocar:
- Respiración rápida y superficial (hiperventilación).
- Hormigueos, mareo, sensación de irrealidad.
- A veces el mareo forma parte de un ataque de pánico: taquicardia, falta de aire, miedo intenso, sensación de que “te vas a caer redonda”.
- Dormir mal, saltarse comidas, hacer ayunos largos sin costumbre o beber muy poca agua pueden favorecer bajadas de azúcar, caídas de tensión y mareos.
- El alcohol y algunos estimulantes (café, bebidas energéticas) también pueden influir.
- Problemas del oído interno (vértigo posicional, Ménière u otros).
- Arritmias cardiacas u otros problemas cardiovasculares.
- Anemia.
- Alteraciones de tiroides u otras enfermedades hormonales o metabólicas.
- Efectos secundarios de medicamentos.
- Problemas neurológicos.
2. Sistemas de equilibrio más sensibles 3. Ansiedad, respiración y ataques de pánico 4. Sueño, alimentación y líquidos 5. Otros motivos que NO son “cosas de la edad” Y aquí viene lo importante: además de la menopausia, los mareos pueden deberse a: Por eso, el mareo no se debe dar por hecho como “un síntoma más” sin una buena revisión.
¿Qué entra dentro de lo esperable?
En el contexto de perimenopausia/menopausia, sin sustituir nunca la valoración médica, es relativamente frecuente:
- Notar mareos ocasionales al levantarte de golpe, al pasar de tumbada a de pie o en momentos de calor intenso.
- Tener episodios de inestabilidad suaves, de segundos o minutos, que mejoran al sentarte, hidratarte o descansar.
- Notar mareo en picos de ansiedad, sofocos o falta de sueño.
Lo esperable:- No te tira al suelo.
- No se acompaña de signos neurológicos llamativos (pérdida de fuerza, dificultad para hablar, visión doble…)
- No va claramente a más semana tras semana.
¿Cuándo conviene consultar cuanto antes?
Pide cita médica prioritaria si:
- Los mareos son frecuentes (varios días a la semana) o limitan tu día a día.
- Aparecen con pequeños esfuerzos que antes tolerabas bien.
- Se acompañan de:
- Palpitaciones llamativas.
- Falta de aire.
- Dolor u opresión en el pecho.
- Dolores de cabeza frecuentes o distintos a los habituales.
- Has tenido caídas o golpes por culpa de los mareos.
- Tomas medicación nueva y desde entonces estás más mareada.
- El mareo es brusco e intenso y se acompaña de:
- Debilidad o pérdida de fuerza en cara, brazo o pierna (sobre todo en un lado).
- Dificultad para hablar, entender, coordinarte o caminar recto.
- Visión doble o pérdida de visión.
- Dolor de cabeza súbito y muy intenso (“el peor de tu vida”).
- Dolor fuerte en el pecho, falta de aire importante, sudor frío.
- Pérdida de conciencia o desmayo.
Y busca ATENCIÓN URGENTE si: En esos casos, no es momento de pensar en hormonas: es momento de descartar algo serio.
Qué puedes hacer tú cuando te marea
Siempre partiendo de que no estás en un cuadro de alarma como los descritos arriba:
1. Observar el patrón (sin obsesionarte)
Apunta:
- Qué tipo de mareo es (todo gira, te desvaneces, flotas…).
- Cuándo aparece (al levantarte, con calor, con estrés, después de comer, con regla si aún la tienes, con sofocos…).
- Cuánto dura.
- Qué lo mejora (sentarte, tumbarte, beber agua, comer, respirar más despacio…).
Ese mini-registro es oro en la consulta.
2. Levantarte con más calma
• Al pasar de tumbada a de pie:
- Siéntate primero al borde de la cama unos segundos.
- Luego ponte de pie poco a poco.
- Si llevabas tiempo sentada, levántate despacio y da unos pasos suaves antes de cargar peso o subir escaleras.
3. Hidratarte y comer con cierta regularidad
• Beber agua a lo largo del día (más si hace calor o sudas mucho por sofocos).
- Intentar no hacer ayunos muy prolongados si luego te mareas: alguna comida ligera o snack puede ayudar a mantener el azúcar más estable.
4. Revisar “disparadores evidentes”
• Ver si el mareo se relaciona con:
- Demasiado café o alcohol.
- Lugares muy calurosos o mal ventilados.
- Cambios de posición bruscos.
- Si ves una relación clara, intenta reducir o adaptar esos factores.
5. Cuidar la respiración cuando hay ansiedad
Si en un episodio notas que el corazón se acelera y la mente se dispara:
- Siéntate o apoya la espalda.
- Lleva el aire hacia la barriga, no solo al pecho.
- Inhala contando 4, exhala contando 6–8, durante 1–3 minutos.
Si en algún momento sientes que empeora o aparecen signos de alarma, ahí se acabó el ejercicio: toca pedir ayuda.
6. Evitar conducir o manejar máquinas cuando estés mareada
Esto es básico pero fácil de olvidar: si estás en un día con mareos intensos o impredecibles, mejor no conducir hasta saber qué está pasando.
Tratamientos médicos para los mareos
El tratamiento dependerá de lo que se encuentre como causa principal.
1. Evaluación inicial
En consulta pueden:
- Preguntarte por los mareos en detalle (tipo, duración, desencadenantes).
- Medir tensión y pulso en reposo y, a veces, al cambiar de postura.
- Explorar oídos, ojos, sistema neurológico, corazón y pulmones.
- Pedir analíticas (hemograma, hierro, azúcar, función tiroidea, etc.) si lo consideran útil.
- Plantear pruebas complementarias (electrocardiograma, pruebas de oído interno, pruebas de imagen) según el caso.
2. Si el origen es “de equilibrio” (oído interno)
- Puede indicarse medicación para el vértigo en fases agudas.
- Maniobras específicas y ejercicios de rehabilitación vestibular, si encaja con el tipo de vértigo.
- Derivación a otorrino o fisioterapia especializada en caso necesario.
3. Si el origen es cardiovascular o general
- Tratamiento de problemas de tensión arterial, arritmias, anemia u otras causas generales, si se detectan.
- Ajuste de medicación si algún fármaco está contribuyendo a los mareos.
4. Si el contexto es menopausia + ansiedad + descondicionamiento físico
- Abordar sofocos, insomnio, palpitaciones y otros síntomas de la menopausia (con opciones hormonales o no hormonales según tu caso).
- Recomendación de actividad física progresiva y segura.
- Apoyo psicológico y, en algunos casos, medicación para la ansiedad si es necesario.
¿Qué se puede trabajar en una consulta médica?
En una unidad de menopausia, neurología, otorrino, cardiología o medicina interna se puede:
- Colocar tus mareos en el mapa completo: menopausia, tensión arterial, oído interno, ansiedad, sueño, medicación, antecedentes.
- Distinguir si se trata de:
- Vértigo del oído interno.
- Problema de tensión o corazón.
- Mareo relacionado con ansiedad o hiperventilación.
- Otra causa neurológica o sistémica menos frecuente.
- Diseñar un plan que combine:
- Tratamiento de la causa principal.
- Estrategias para reducir el riesgo de caídas.
- Manejo global del resto de síntomas de la menopausia.
Preguntas que puedes llevar a tu médico
- ¿Lo que tengo encaja más con vértigo, mareo por tensión, ansiedad u otra cosa?
- ¿Qué pruebas crees que son necesarias en mi caso (analítica, ECG, pruebas de oído, otras)?
- ¿Hay algún medicamento que tome que pueda estar favoreciendo los mareos?
- ¿Qué señales concretas deberían hacerme ir a urgencias y cuáles puedo observar en casa?
- ¿Qué tipo de ejercicio ves seguro para mí con los mareos que tengo ahora?
- Si esto se relaciona con la menopausia, ¿qué opciones de tratamiento (hormonales o no) podrían ayudarme?
Referencias
- Muelleman, R. L., Goldstein, J. N., Chandrasekhar, R., et al. y las guías de la American Academy of Otolaryngology (2017). Clinical practice guideline: benign paroxysmal positional vertigo (update). Otolaryngology–Head and Neck Surgery, 156(3S), S1-S47. doi.org/10.1177/0194599816689667
Este contenido es divulgativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Si el mareo es brusco e intenso, con pérdida de fuerza, dificultad para hablar o dolor en el pecho, busca atención urgente.