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En un mundo obsesionado con la juventud, parece que siempre estamos buscando la próxima gran novedad en el ámbito de la belleza, la salud y la moda.
Ahora, de repente, la menopausia, se ha convertido en parte de esa corriente principal. Pero ¿cómo ha pasado de ser un tabú a una conversación de la que todos quieren formar parte?
La menopausia, una transición fisiológica natural que marca el fin de la fertilidad femenina, ha sido históricamente relegada a los susurros en pasillos, y, raramente, a un tema de conversación abierta.
Pero algo ha cambiado. En la actualidad mujeres de todo el mundo estamos hablando de lo que ayer estaba silenciado, no solo como una fase de la vida, sino como una experiencia que, adecuadamente abordada, puede ser transformadora.
Las mujeres estamos rechazando la idea de que el fin de la fertilidad marca el fin de la feminidad, la atracción o la calidad de vida.
Queremos una vida de calidad, sin ningún tipo de limitación más allá de las propias de la edad, para todas las mujeres independientemente de su nivel económico, estado civil, preferencia sexual o lugar de residencia, no queremos renunciar a soñar y al derecho de hacer nuestros sueños realidad.
La tecnología ha jugado un papel crucial en cambiar la narrativa alrededor de la menopausia. Las redes sociales y las plataformas de contenido han permitido a las mujeres compartir experiencias y consejos, creando comunidades de apoyo. Blogs, podcasts y foros dedicados a la salud femenina proliferan, ofreciendo no solo información fiable, sino también herramientas que nos ayudan a tener más calidad de vida.
Podemos afirmar que la menopausia no "está de moda", no es moda sino cambio cultural y aspiracional en la calidad de vida de las mujeres.
Que se hable de menopausia en conversaciones cotidianas y medios de masas representa un cambio cultural profundo. Este cambio es sinónimo de una evolución en la forma en que hablamos sobre el envejecimiento femenino, la salud y la belleza, un cambio que ha sido liderado por nosotras mismas, la generación M, las GenM.
Y necesitamos un recurso más insustituible, también tenemos que involucrar a los hombres en el apoyo a las mujeres en determinadas circunstancias derivadas de la menopausia, es necesario reclamar y educar en el respeto a determinadas limitaciones o a reclamar el esfuerzo de adaptarse a nuevas formas de relación.
Es evidente que la menopausia está lejos de ser un simple hecho biológico. Es un reflejo de nuestras actitudes más amplias hacia el género, la salud y el envejecimiento. Pero sólo con fomentar un diálogo abierto y educativo, mejoramos la vida de millones de mujeres.
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