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El descenso de estrógenos tras la menopausia es uno de los impulsores principales de la pérdida ósea.
Las mujeres muy delgadas, de contextura menuda o raza caucásica/asiática suelen tener menor densidad ósea de base.
La inactividad o hacer poco ejercicio debilita los huesos, ya que el hueso se fortalece con el movimiento y la carga de peso.
Fumar y beber en exceso se asocian a menor densidad ósea y mayor riesgo de fracturas.
Tener madre o abuela que sufrió fracturas osteoporóticas aumenta tu riesgo.
Un consumo insuficiente de calcio, vitamina D y proteína impide formar y mantener hueso fuerte. Por el contrario, el exceso de cafeína o sal podría afectar la salud ósea.
Los corticoides crónicos (p. ej., para el asma o artritis) u otros fármacos como algunos anticonvulsivantes pueden provocar pérdida ósea con el tiempo.
Enfermedades endocrinas (tiroides hiperactiva, paratiroides), trastornos alimentarios (anorexia), malabsorción intestinal (celiaquía), entre otras, también aumentan el riesgo.
Limitar el exceso de sodio, cafeína y ultraprocesados, ya que pueden favorecer la pérdida de calcio por la orina o inflamación que impacta al hueso. En resumen, comer variado, fresco y balanceado le aporta a tus huesos los nutrientes que necesitan para mantenerse fuertes.
Actividades donde tus huesos soporten tu peso. Por ejemplo, caminar a paso ligero 30 minutos al día, hacer senderismo suave, bailar, jugar tenis light o incluso subir escaleras. Estas actividades aeróbicas estimulan la formación ósea. (Si ya hay osteoporosis o antecedentes de fracturas, evita saltos bruscos o riesgo de caídas; en lugar de running podrías optar por caminar rápido.
Al menos 2 veces por semana, trabaja tus músculos con pesas ligeras, bandas elásticas o ejercicios con tu propio peso (sentadillas, flexiones adaptadas, etc.). El objetivo es fortalecer los músculos de piernas, caderas, espalda y brazos, ya que, al tirar del hueso durante el ejercicio, estimulan que el hueso se refuerce. Empieza suave si no tienes experiencia, y ve aumentando la intensidad bajo supervisión si es posible.
Incorpora yoga, pilates o Tai Chi. Mejoran tu postura, equilibrio y coordinación, reduciendo el riesgo de caídas. Además, muchas posturas de yoga/pilates también implican cargar peso con tus huesos (por ejemplo, posturas de pie, equilibrios, etc.), aportando un beneficio extra a la densidad ósea.
Procura mantenerte activa toda la semana. Como mínimo, suma 2,5 horas semanales de actividad física moderada incluyendo los componentes anteriores. ¡Tus huesos te lo agradecerán!
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¿Tus huesos te piden refuerzos? ¡Tranquila! Tenemos lo que necesitas: la lista de alimentos que sí marcan la diferencia, hecha de la mano de Womanhood con Katya Chaykovska, nutricionista especialista en salud digestiva y hormonal.
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