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Rico en magnesio y triptófano. Tomarlo como postre de cena o en un batido tibio con leche vegetal favorece la relajación muscular.
Fuente natural de serotonina y antioxidantes. Un estudio demostró que tomar 2 kiwis una hora antes de dormir mejora la calidad del sueño.
• Cuando: después de la cena.
• Cantidad: 2 unidades.
Una de las pocas fuentes directas de melatonina. El jugo de cereza ácida ha mostrado acortar el tiempo para conciliar el sueño.
• Cuando: al final de la tarde o con la cena.
• Cantidad: 1 vaso de zumo (100 ml) o un puñado de cerezas frescas.
Contienen melatonina y grasas saludables. Perfectas como snack o añadidas a una ensalada nocturna.
• Cuando: a media tarde o como parte de la cena.
• Cantidad: 30 g (un puñado).
Ricas en magnesio, ayudan a relajar músculos y nervios.
• Cuando: como tentempié o integradas en la cena.
• Cantidad: 20-30 g.
Su magnesio y potasio favorecen la relajación. Una ensalada de espinacas en la cena puede marcar la diferencia.
• Cuando: en la cena.
• Cantidad: 1 ración (2 tazas frescas).
Sus ácidos grasos omega-3 estimulan la producción de melatonina y regulan la serotonina.
• Cuando: cena ligera o comida.
• Cantidad: 150 g por ración, 2–3 veces por semana.
Clásico por su aporte de triptófano, facilita el sueño profundo.
• Cuando: en la cena, combinado con verduras.
• Cantidad: 100–120 g.
Leche tibia, yogur o kéfir aportan triptófano y calcio, que ayuda a que el triptófano se convierta en melatonina.
• Cuando: antes de dormir.
• Cantidad: 1 vaso de leche o 1 yogur.
La manzanilla, la valeriana o la pasiflora relajan el sistema nervioso y reducen la ansiedad nocturna.
• Cuando: 30–60 minutos antes de dormir.
• Cantidad: 1 taza.
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