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¿Proteína para pensar mejor? Sí, y para dormir también

...tu cerebro también tiene hambre?

No de azúcar ni de grasa, sino de proteína.
Este nutriente —junto con vitaminas y minerales clave— es esencial para pensar con claridad, mantener el ánimo y cuidar tu salud mental. Numerosos estudios han demostrado que la alimentación influye directamente en el estado de ánimo, la memoria y hasta en el riesgo de depresión.

Vamos a explorar cómo alimentos ricos en proteínas y en triptófano (un aminoácido esencial) alimentan tu cerebro, mejoran tu salud mental y hasta pueden ayudar durante etapas un tanto desafiantes de tu vida.

Neurocientíficas destacadas como Lisa Mosconi y Wendy Suzuki subrayan que nuestro estilo de vida —incluyendo lo que comemos— moldean la salud de nuestro cerebro en cada etapa de la vida. Así que, cuando te sientes a la mesa, elige también con la cabeza.

¿Por qué necesita proteína?

Tu cerebro literalmente se alimenta de lo que comes. Como explica la Dra. Lisa Mosconi, “este órgano funciona a base de nutrientes”, y se han identificado alrededor de 45 elementos esenciales para mantener su salud. Entre ellos destacan las proteínas, vitaminas como la B6 y la B12, minerales como el zinc y el hierro, además de los ácidos grasos omega-3.

La proteína destaca porque está compuesta de aminoácidos, los bloques de construcción que el cerebro utiliza para producir neurotransmisores (las moléculas que regulan el estado de ánimo y otras funciones mentales). Sin suficientes aminoácidos, el cerebro no puede fabricar serotonina, dopamina y otras sustancias que nos hacen sentir bien, lo que puede derivar en trastornos del ánimo.

Las proteínas también ayudan a estabilizar el azúcar en sangre

Evitando altibajos de energía que pueden traducirse en irritabilidad o ansiedad. Piensa en tu cerebro como un motor de alto rendimiento: necesita combustible de calidad constantemente. Si le das nutrientes “premium” (proteínas magras, verduras, frutas, grasas saludables), rendirá mejor; pero si lo alimentas con “combustible de baja calidad” (ultraprocesados llenos de azúcares refinados), puede resentirse.

No en vano, las dietas altas en azúcares y comida ultraprocesada se han asociado con peor función cerebral y más riesgo de depresión.

En resumen, una dieta rica en proteínas de calidad y nutrientes esenciales nutre tu cerebro, mejora tu ánimo y protege tus funciones mentales.

El combo aliado para tu buen humor

Entre todos los aminoácidos, hay uno estrella para la salud mental: el triptófano. Se trata de un aminoácido esencial (el cuerpo no lo produce por sí mismo, debemos obtenerlo de la dieta) y es el precursor directo de la serotonina, conocida como la “hormona de la felicidad” por su papel en regular el estado de ánimo y el bienestar emocional.

Cuando consumes alimentos con triptófano, tu cuerpo lo transforma en serotonina —la molécula que mejora el estado de ánimo— y más tarde en melatonina, la hormona que regula el sueño. Niveles adecuados de serotonina se asocian con un ánimo más estable y menos síntomas de depresión y ansiedad, mientras que la melatonina favorece un descanso reparador, clave para la salud mental.

Alimentos que nutren tu mente

¿Dónde podemos encontrar triptófano?

Por suerte en muchos alimentos cotidianos. La clave está en priorizar alimentos naturales, ricos en proteína magra, aminoácidos esenciales, vitaminas y grasas saludables. Aquí te presentamos algunos alimentos estrella para la salud mental, y por qué incluirlos en tu dieta:

La cantidad diaria recomendada de triptófano para una mujer en menopausia se estima en torno a 4–7 mg por kilogramo de peso corporal. En la práctica, esto significa que una mujer de ~70 kg requeriría aproximadamente 280–350 mg de triptófano al día.

Dado que el triptófano es un aminoácido esencial (el cuerpo no puede producirlo y debe obtenerlo de la alimentación), es importante alcanzar estas cifras a diario con una dieta equilibrada.

Por ejemplo, la pechuga de pavo aporta unos 292 mg de triptófano por cada 100 g, y las semillas de calabaza unos 576 mg por 100 g. Consumir estos alimentos, especialmente en la cena, puede mejorar tu descanso nocturno y tu estabilidad emocional.

Del mismo modo, un puñado de semillas o un trocito de chocolate negro (>85% cacao) puede ser un tentempié que además de delicioso, eleva ligeramente los niveles de serotonina en el cerebro.
Para que se convierta eficientemente en serotonina, es útil acompañarlo de otros nutrientes: carbohidratos complejos (por ejemplo, avena o arroz integral) que facilitan su absorción al cerebro, y vitamina B6 (presente en alimentos como plátano, pescado o frutos secos) que es clave en la conversión.

Tranquila, no necesitas memorizar bioquímica. Basta con llevar una dieta variada: la naturaleza ya pone estos combos en tu plato (piensa en un plato de avena con leche y plátano: triptófano + carbohidratos + B6).

El mensaje principal es que, añadiendo más alimentos ricos en triptófano a tu dieta, estarás dándole a tu cerebro los ingredientes para fabricar “los químicos” del bienestar.
Llegada la perimenopausia y menopausia, las mujeres enfrentan cambios hormonales que no solo afectan el cuerpo, también el cerebro y el estado de ánimo.

Es común experimentar síntomas neurológicos como “niebla mental”, lapsos de memoria, alteraciones del sueño y bajones anímicos; de hecho, más del 50% de las mujeres en perimenopausia y menopausia pueden sufrir síntomas asociados a la depresión.

La caída de estrógenos en esta etapa influye en neurotransmisores como la serotonina, por lo que muchas mujeres reportan sentirse más irritables, ansiosas o decaídas.
Es que una alimentación adecuada puede ayudar a mitigar estos efectos. La Dra. Mosconi, experta en el cerebro de la mujer en menopausia, enfatiza que el cerebro de la mujer en esta etapa sigue necesitando nutrientes de calidad para funcionar óptimamente. Es más, señala que las necesidades dietéticas del cerebro cambian en esta etapa, y así como ciertos alimentos pueden ayudarnos a mantener la mente aguda, otros (como los ultraprocesados y el exceso de azúcar) conviene evitarlos porque empeoran el deterioro cognitivo y el estado de ánimo.

Piensa que cada porción de pescado, cada puñado de nueces o ese yogur con frutos te están aportando combustible emocional. Por supuesto, la alimentación no reemplaza otros abordajes (como ejercicio, técnicas de relajación o, si hace falta, terapia médica), pero sí es un pilar fundamental.
En algunos casos, puede que no logremos cubrir todas las necesidades solo con la comida (por ejemplo, si llevas una dieta muy restrictiva o tienes ciertas condiciones). Existen suplementos de proteínas y también suplementos de triptófano.

Sin embargo, ya sabes que los expertos aconsejan usarlos solo como una segunda opción. Siempre es mejor obtener los nutrientes necesarios a través de fuentes naturales de alimentos.

Te lo decimos siempre, pero si consideras tomar un suplemento, consulta primero con un profesional de salud.
Aunque no es un análisis común, puede medirse en sangre mediante un test de aminoácidos plasmáticos. Suele pedirse en laboratorios especializados cuando hay sospechas de déficits nutricionales, fatiga persistente, insomnio o cambios de ánimo sin causa clara.

Eso sí, tener niveles normales en sangre no garantiza que el triptófano esté llegando bien al cerebro, ya que depende de otros factores como la dieta general, el estrés o tu microbiota intestinal. Por eso, si notas síntomas persistentes —sobre todo en etapas como la menopausia—, lo ideal es consultar con un profesional de salud que pueda valorar si tiene sentido hacer este análisis o ajustar primero tu alimentación.
Para cuidar tu salud mental no necesitas una dieta milagro ni términos médicos complicados, sino volver a lo básico: nutrir tu cuerpo para nutrir tu mente. La evidencia científica es clara en que lo que comes afecta directamente a cómo te sientes. Incorpora un par de estos alimentos de los que hemos hablado en tu rutina diaria, prueba nuevas recetas, prioriza lo natural sobre lo procesado, y observa cómo responde tu cuerpo.

Recuerda que no se trata de prohibir alimentos ni de seguir una dieta restrictiva, sino de añadir más de lo bueno: más proteína de calidad, más verde, más semillas, más pescado… Al alimentarte así, le estarás dando a tu cerebro el equivalente a “combustible del bueno” para que opere a pleno rendimiento. Y ese cerebro tuyo, bien nutrido, te lo devolverá con creces: mejor manejo del estrés, mejor concentración y un estado de ánimo más positivo.

En definitiva, tu plato de comida puede ser también tu aliado para una mente sana. ¿Sabías que tu cerebro necesitaba proteína? Ahora ya lo sabes: cada bocado cuenta.

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