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Hábitos que transformarán tu salud metabólica (sin dietas, sin estrés, sin drama)

Hábito #2


8 min

Un mes después…


Si probaste el hábito 1, ya habrás notado algo importante: cuando desayunas bien, el día cambia. Menos antojos, más energía, menos altibajos. Puede parecer un detalle, pero es una de esas decisiones que hacen efecto dominó en todo lo demás.

Ahora vamos con el segundo hábito. Y si pensabas que esto iba solo de comida… sorpresa: también va de cómo descansas.

Ya, lo sabemos. Dormir más no vende titulares, ni parece una estrategia revolucionaria para mejorar tu metabolismo. Pero si hay un hábito que puede cambiarlo TODO —desde tu energía hasta tu claridad mental— es este.

Durante años, muchas hemos funcionado con lo justo: trasnoches, scroll infinito en la cama, insomnio “de pensar demasiado”, o dormir a tirones entre ruidos, calor, o simplemente, ansiedad. Pero cuando entiendes lo que pasa dentro de tu cuerpo mientras duermes, todo cambia.

¿Por qué necesitas tomarte el sueño en serio?


🧠 Dormir mal desestabiliza tu cerebro, tu metabolismo y tu fuerza de voluntad. En serio: no es negociable.

La clave para dormir bien: apoyar nuestro ritmo circadiano al máximo. Y la forma más efectiva de hacerlo es trabajar en dos grandes bloques. ¡Vamos a descubrirlos!


Bloque 1. Para el día

Modo ON


Luz solar por la mañana = sueño reparador por la noche. ¿Quién lo diría? Salir a la calle por la mañana y recibir luz natural ayuda a regular la melatonina (la hormona del sueño) y el cortisol. Además, mejora tu sensibilidad a la insulina. Al menos 15 minutos de luz natural al empezar el día marcan la diferencia.

Bloque 2. Para la noche

Modo OFF

📌 Los horarios fijos


Tu cuerpo ama la rutina. Acuéstate y levántate más o menos a la misma hora, incluso los fines de semana. Cuanta más regularidad, más fácil es que tu cuerpo entre en “modo descanso”.

📌 Sí o sí alimentación ligera


Cena lo antes posible, de forma ligera y evita el consumo de alcohol y cafeína en las horas previas al sueño. Y hablando de cafeína, tarda unas 6 horas en metabolizarse, por lo que es mejor evitar el café por la tarde. Y si crees que el café después de cenar no te afecta, ten en cuenta que los estudios muestran que, aunque duermas, la calidad de tu sueño puede verse comprometida. Palabrita.

📌 ¿Ejercicio físico antes de dormir?


Mejor suavecito. Justo antes de acostarte, olvídate de las rutinas cañeras y apuesta por algo ligero o moderado. Ojo, esto no significa que no te muevas, pero cuando se acerque la hora de meterte en la cama, baja revoluciones.

📌 El ambiente importa


Está demostrado que la ausencia de ruidos y luces, junto con una temperatura adecuada, favorece el sueño. ¿Sabías que la temperatura ideal para dormir oscila entre los 15 y 19 grados centígrados?

📌 Dormir con peso


Sí, dormir con peso ayuda a la producción de sustancias como la serotonina, la dopamina y la melatonina, al mismo tiempo reduce el cortisol y la hormona del estrés. Estas sustancias provocan un estado de satisfacción, calma y relajación para lograr un sueño profundo. En el mercado hay mantas de muy alta densidad y peso, que pesan en torno al 10% y el 13% de la masa corporal, que es lo que recomiendan los expertos.
📌 Pantallas off lo antes posible. Al menos 1 hora antes de dormir

Sé que duele. Pero si hay un cambio que transforma tu descanso, es este. La luz azul de las pantallas interfiere con la producción de melatonina. Y no, no necesitas ver ese vídeo, contestar ese mensaje o seguir haciendo scroll. Deja el móvil. Tu cuerpo te lo va a agradecer. Como sabemos que todo esto cuesta, te dejamos algunas recomendaciones de los expertos en sueño:

AHORA TE TOCA A TI


Durante una semana, lleva un registro sencillo de tus hábitos de sueño: a qué hora te acuestas, qué haces antes de dormir y cómo te sientes al día siguiente (recuerda que tienes dos bloques de rutinas).

El objetivo no es hacerlo perfecto desde el primer día, sino ir mejorando poco a poco. Encuentra la rutina nocturna que de verdad funcione para ti, sin copiar lo que ves en redes ni exigirte más de la cuenta.
Recuerda: adoptar un nuevo hábito no va de perfección, va de progreso.

Sé paciente. Observa. Ajusta. Y sigue.
Dormir bien no es lo más emocionante del mundo, pero sí uno de los mayores regalos que puedes hacerle a tu cuerpo y a tu cerebro.
SI LO HACES BIEN:
✅ Sueño profundo y reparador
✅ Mejor regulación de azúcar en sangre
✅ Menos antojos
✅ Más energía real (no café-dependiente)
✅ Cerebro más claro, menos niebla mental
✅ Un metabolismo que se reinicia cada noche
✅ Un sistema inmune fuerte y listo para lo que venga
✅ Estado de ánimo más estable y menos altibajos
✅ Estrés y ansiedad bajo control

SI SIGUES DURMIENDO MAL:
❌ Hambre emocional
❌ Ansiedad más alta
❌ Bajones de energía
❌ Menor control de impulsos
❌ Riesgo de resistencia a la insulina (y todo lo que viene después)

¿QUÉ OBJETIVO TE DEBERÍAS MARCAR?


Priorizar al menos 7 horas de sueño cada noche (si son 8 mejor), con una rutina sencilla que respete tu ritmo biológico. Solo necesitas constancia. Haz la prueba. Dale una semana. Apaga antes el móvil. Sal a la calle por la mañana. Fíjate en cómo cambia tu hambre, tu ánimo y tu capacidad de concentración. Dormir bien no es un lujo, es el cimiento de todo lo demás. ¿Lista para sumarte al club de las que duermen como estrategia metabólica?

Hábitos que transformarán tu salud metabólica (sin dietas, sin estrés, sin drama) - Hábito 2

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