
Un mes después…
Si probaste el hábito 1, ya habrás notado algo importante: cuando desayunas bien, el día cambia. Menos antojos, más energía, menos altibajos. Puede parecer un detalle, pero es una de esas decisiones que hacen efecto dominó en todo lo demás.
Ahora vamos con el segundo hábito. Y si pensabas que esto iba solo de comida… sorpresa: también va de cómo descansas.