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La menopausia, esa palabra que muchas evitamos hasta que es inevitable, suele sorprendernos con síntomas inesperados cuando ya estamos en pleno proceso. Pero ¿y si pudiéramos anticiparnos y prepararnos para que el impacto que supone su llegada no fuese tan duro?
Tus ciclos menstruales se alargan o acortan, y puede que incluso te saltes algunos meses.
Irritabilidad, tristeza o incluso periodos depresivos. La falta de sueño por los sofocos es, en muchos casos, el principal culpable.
Estas olas de calor pueden interrumpir tus noches y agotarte durante el día.
Sequedad, molestias durante las relaciones sexuales y mayor riesgo de infecciones urinarias.
Los estrógenos ayudan a mantener los huesos fuertes, pero en esta fase, su nivel bajo y el riesgo de osteoporosis aumenta.
Durante la perimenopausia, la alimentación juega un papel crucial. Una dieta equilibrada y rica en nutrientes no solo ayuda a controlar los síntomas, sino que previene enfermedades crónicas como la diabetes o los problemas cardiovasculares.
Necesarias para mantener la masa muscular. Introdúcelas en todas tus comidas, especialmente en el desayuno.
Ayudan a reducir la inflamación y mejoran el estado de ánimo.
Esencial para controlar el apetito y prevenir enfermedades cardíacas.
Clave para la salud ósea, complementado con vitamina D para mejorar su absorción.
Grasas saturadas, alimentos procesados y exceso de azúcar, ya que pueden empeorar los síntomas.
La perimenopausia es una fase de transición, y con los cuidados adecuados y una preparación óptima, la menopausia puede ser mucho más llevadera. Prepara tu cuerpo con una dieta equilibrada y nutritiva, haz ejercicio de forma regular (2-3 veces por semana) y mantén (si puedes) una actitud positiva frente al cambio.
Al final, lo que hagas ahora en esta etapa determinará cómo enfrentarás la menopausia. Así que, ¿qué mejor momento para empezar que AHORA?
Es tu momento, cuéntale a tu yo de 50 cómo te gustaría llegar y estar en ese momento.
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