El deseo en la menopausia
Por qué en la perimenopausia el deseo deja de aparecer solo, por qué tampoco te apetece nada más, y qué se puede hacer.
La bajada del deseo en la menopausia no es un fallo personal ni un problema de pareja: es un síntoma fisiológico. La testosterona, que en la mujer influye en el impulso y la iniciativa, desciende de forma progresiva desde años antes de la menopausia. Además, el deseo se apoya en tres pilares que se resienten a la vez —energía, circulación y equilibrio—. Y muchas mujeres pasan de un deseo espontáneo a un deseo responsivo, que aparece durante el estímulo y no antes.


Tiene explicación, y eso ya cambia bastante
Primero: es un síntoma, no un defecto
Tan fisiológico como un sofoco. Con la mala suerte de que le hemos puesto encima una capa de vergüenza que a los sofocos no les hemos puesto, y por eso casi nadie lo cuenta: ni a las amigas, ni en la consulta, ni a la pareja.
No es solo el deseo
Es que las ganas de casi todo están más bajas. En la mujer, la testosterona no mueve solo el deseo: mueve el impulso, la iniciativa y las ganas en un sentido amplio. Y desciende poco a poco desde bastante antes de la menopausia.
El deseo es una respuesta de todo el cuerpo
Y se apoya en tres pilares que en esta etapa se resienten a la vez: la energía, la circulación y el equilibrio.
La energía es la condición de todo lo demás
Cuando el cuerpo va justo de combustible, prioriza. Y el deseo es de lo primero que se recorta, porque no es urgente para sobrevivir.
La circulación es la parte física
La sensibilidad y la respuesta íntima dependen del flujo de sangre a la zona. Los estrógenos ayudan a mantener esa microcirculación: cuando bajan, el cuerpo tarda más en responder. No es que no quieras.
El equilibrio, porque el estrés y el deseo son incompatibles
Cuando el cuerpo está en modo supervivencia apaga todo lo que no considera esencial. En esta etapa, ese modo es prácticamente el estado por defecto.
Cinco cosas que sí puedes hacer
Deja de esperar la señal de antes
Este es el consejo que más vida sexual ha devuelto, y es gratis. Existen dos formas de deseo: el espontáneo, que aparece solo y es el que probablemente tenías, y el responsivo, que aparece durante el estímulo y no antes. En esta etapa muchas mujeres pasan de uno a otro sin saberlo: siguen esperando la señal previa, no llega, y concluyen que ya no hay deseo. Si el tuyo es ahora responsivo, empezar sin ganas especiales no es forzarse: es exactamente como funciona.
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Basson R. «Using a different model for female sexual response to address women's problematic low sexual desire». Journal of Sex & Marital Therapy, 2001; 27(5): 395-403. Modelo de deseo responsivo.
Practica atención plena, y con el cuerpo
Es la intervención no farmacológica con mejor evidencia para el deseo bajo en mujeres. Los programas de terapia cognitiva basada en mindfulness adaptados a la sexualidad han mejorado deseo, excitación, lubricación y satisfacción en ensayos con mujeres con deseo o excitación disminuidos. Funciona por un motivo muy concreto: reduce el ruido mental durante el encuentro y aumenta la conciencia de las sensaciones, que es justo lo que se pierde cuando estás pendiente de si «funciona» o no.
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Brotto L. A. y Basson R. «Group mindfulness-based therapy significantly improves sexual desire in women». Behaviour Research and Therapy, 2014; 57: 43-54. · Brotto L. A. y cols. Terapia cognitiva basada en mindfulness adaptada al deseo/excitación (MBCT-S), estudio piloto de 8 sesiones.
Reconecta con tu cuerpo sin que tenga que llevar a nada
Se llama sensate focus y es una técnica clásica de terapia sexual, hoy considerada un ejercicio de atención plena: tocar y ser tocada centrándote en la sensación, con el acuerdo explícito de que no va a haber sexo. Suena raro y es de lo más prescrito en las intervenciones que funcionan, porque quita la presión del resultado, que es precisamente lo que bloquea la respuesta.
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Masters W. y Johnson V., técnica de sensate focus. · Revisión actual: «Homework adherence in mindfulness-based cognitive interventions for female sexual dysfunction: a scoping review». The Journal of Sexual Medicine, 2024; 21(11): 1064.
Recupera energía antes que ganas
Sin energía no hay ganas de nada: cuando el cuerpo va justo de combustible prioriza, y el deseo es de lo primero que se recorta porque no es urgente para sobrevivir. Por eso el orden importa. Cuidar el descanso, moverte y hacerte un hueco no es el preámbulo del tema: es la base. Y si el cansancio es desproporcionado, una analítica: el tiroides y la anemia apagan el deseo por su cuenta.
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Sobre priorización energética y deseo: literatura sobre fatiga, sueño y función sexual femenina. · Sobre cribado: guías de valoración de fatiga (tiroides, anemia) en atención primaria.
Ponlo en palabras, aunque sea incómodo
Y aquí una precisión que se salta mucha gente: los ejercicios de suelo pélvico ayudan si hay hipotonía o incontinencia, pero en una mujer sin ese problema aportan poco al deseo o al orgasmo —lo que sí ayuda es un suelo pélvico relajado y la atención a las sensaciones—. Lo que sí cambia las cosas es hablarlo. Las intervenciones que incluyen a la pareja funcionan mejor que las individuales, y contar cómo te sientes quita presión y acerca.
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Rosenbaum T. y Padua A. «The Overactive Pelvic Floor»: el entrenamiento del suelo pélvico aporta poco en mujeres sin hipotonía. · Sobre intervenciones con pareja: revisiones de terapia sexual en disfunción sexual femenina.
Más sobre esto, si te interesa
Lo que conviene descartar primero
- Si notas sequedad, o que la relación molesta o duele, eso es muy concreto y muy tratable, y tiene su propio tratamiento local: pide cita con tu ginecóloga. Ninguna fórmula oral sustituye a eso.
- Hazte una analítica si hace tiempo que no te la haces: el tiroides o una anemia dan un cansancio que apaga el deseo.
- Si tomas antidepresivos, ten en cuenta que muchos bajan la libido. No los dejes por tu cuenta: coméntalo con quien te los pautó.
Lo que hemos formulado para tu cuerpo

Libido
No fuerza la respuesta: crea las condiciones para que vuelva a haberla. El Cordyceps y la B5 devuelven la energía en las primeras semanas; Pycnogenol® y ginkgo trabajan la circulación hacia la cuarta; y el deseo llega entre el segundo y el tercer mes, porque es la consecuencia de lo anterior.
La evidencia respalda el racional de los activos; no constituye claim terapéutico.
Lo que más se pregunta sobre esto
¿Es normal perder el deseo sexual en la menopausia?
Sí, es un síntoma frecuente y fisiológico de esta etapa, relacionado con el descenso hormonal, con la energía disponible y con los cambios en la circulación.
¿Por qué no me apetece nada, no solo el sexo?
Porque en la mujer la testosterona no mueve solo el deseo sexual: influye también en el impulso, la iniciativa y las ganas en un sentido amplio.
¿Qué es el deseo responsivo?
Es el deseo que aparece durante el estímulo y el contacto, no antes. Muchas mujeres pasan de un deseo predominantemente espontáneo a uno responsivo, y al esperar la señal anterior concluyen que ya no hay deseo.
¿Qué hago si además noto sequedad o dolor?
Eso es un problema distinto y muy tratable, relacionado con los tejidos de la zona. Se aborda con tratamientos locales específicos que puede pautar tu ginecóloga. Son cosas distintas y compatibles: una trata el tejido, y el deseo se trabaja por otro lado.
¿Los antidepresivos pueden bajar la libido?
Sí, es uno de sus efectos más frecuentes y de los que menos se advierten. No debe suspenderse el tratamiento por cuenta propia: conviene comentarlo con quien lo pautó.
La evidencia respalda el racional de los activos; no constituye claim terapéutico ni sustituye el consejo médico.
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