Guía Womanhood

Desinflámate desde la raíz

La guía para entender por qué te inflamas en perimenopausia y menopausia, y qué hacer para trabajarlo desde la nutrición, el movimiento, el descanso, la conexión con los demás y los refuerzos que sí funcionan.

SKM Con la Dra. Silvia Gómez Senent, Katya Chaykovska y Marta León
Ilustración de la inflamación en perimenopausia y menopausia
Quién ha escrito esta guía

Tres expertas, una misma mirada: entender la inflamación desde la raíz.

Dra. Silvia Gómez Senent

Dra. Silvia Gómez Senent

Médico especialista en aparato digestivo y experta en microbiota · Directora científica de Womanhood
Todo lo que inflama pasa por el intestino. Por eso empezamos ahí.
Katya Chaykovska

Katya Chaykovska

Nutricionista clínica e integrativa
No hay alimento que desinflame. Hay una forma de comer que deja de inflamar.
Marta León

Marta León

Experta en salud hormonal y alimentación
La inflamación es la respuesta de un cuerpo que ha perdido su freno. Recuperarlo está en tus manos.
Capítulo 1 · 6 min de lectura

Por qué te inflamas (y por qué ahora)

En una frase

Los estrógenos ayudaban a mantener la inflamación bajo control. Cuando disminuyen, el cuerpo puede volverse más propenso a inflamarse. Y factores como la grasa abdominal, los cambios en el intestino o dormir mal pueden mantener esa inflamación de bajo grado.

Hay dos inflamaciones. Una es la que conoces: te tuerces un tobillo, se hincha, duele, se pone rojo y en unos días se va. Es útil, es visible y es corta. La otra no se ve. No duele en ningún sitio concreto. Es una señal química de fondo, constante y de baja intensidad, que el cuerpo no consigue regular. Se llama inflamación crónica de bajo grado, y es la que nos ocupa en esta guía.

Los cuatro motores que se encienden en esta etapa

La inflamación de bajo grado no tiene una causa. Tiene cuatro, y se alimentan entre sí.

Motor 1Bajan los estrógenos

Los estrógenos modulan la respuesta inmune: son un freno. Sin ese freno, pueden subir mediadores inflamatorios como la IL-6 y el TNF-α. No es que hagas algo mal: es que tu cuerpo ha perdido un regulador.

Motor 2La grasa cambia de sitio

Pasa de caderas y muslos al abdomen. Esa grasa visceral no es un almacén pasivo: produce moléculas inflamatorias. Más inflamación, más grasa visceral, más inflamación. Un círculo.

Motor 3Cambia tu microbiota

Menos estrógenos, menos diversidad bacteriana, mayor permeabilidad intestinal y peor reciclaje de los estrógenos que quedan. Ese grupo de bacterias se llama estroboloma, y es donde Womanhood pone el foco.

Motor 4Se rompe el sueño y sube el cortisol

Sofocos nocturnos, despertares de madrugada, estrés sostenido. El cortisol, que en dosis puntuales es antiinflamatorio, cuando es crónico deja de frenar la inflamación.

Lo que dice la evidencia

Tras la menopausia se han descrito niveles más altos de marcadores inflamatorios como la IL-6 y el TNF-α en sangre.

La grasa visceral se asocia de forma independiente a un perfil inmune más activado, con o sin menopausia.

El tejido adiposo abdominal posmenopáusico se relaciona con mayor expresión de mediadores inflamatorios y peor sensibilidad a la insulina.

Cómo se manifiesta

Solemos pensar que la inflamación es hinchazón, pero es mucho más que eso. No hay un síntoma de inflamación. Hay un conjunto de señales que, juntas, cuentan una historia. Lee la lista como reconocimiento, no como diagnóstico:

  • Cansancio que no se arregla descansando.
  • Rigidez o dolor articular al levantarte.
  • El abdomen cambia aunque comas igual que antes.
  • Niebla mental: te cuesta encontrar la palabra, concentrarte, retener.
  • Peor recuperación después de entrenar.
  • Piel más reactiva, más seca, más sensible.
  • Ánimo bajo o irritabilidad sin una causa clara.

Por qué importa a largo plazo

La inflamación sostenida en el tiempo es el terreno común del riesgo cardiovascular, de la resistencia a la insulina y de la pérdida de hueso. No es para asustarte: es para que sepas que lo que hagas ahora cuenta. Siempre te lo decimos: la prevención es la base de todo.

El contenido de este capítulo ha sido cocreado y validado por:
Marta León
Marta LeónExperta en salud hormonal y alimentación
Dra. Silvia Gómez Senent
Dra. Silvia Gómez SenentMédico digestivo experta en microbiota · Directora científica de Womanhood
Capítulo 2 · Nutrición · 8 min de lectura

Come para bajar el fuego

En una frase

No existe el alimento que desinflama. Existe el patrón: verduras y vegetales en el centro, AOVE (Aceite de Oliva Virgen Extra), pescado azul, legumbres, fermentados e integrales, con pocos ultraprocesados y comiendo a horas que respeten tu ritmo.

La alimentación es el primer frente por una razón simple: es lo que más veces al día toca al intestino, y el intestino es donde se decide buena parte de la inflamación de bajo grado. Tres mecanismos lo explican.

  • La fibra alimenta a las bacterias que fabrican butirato, un antiinflamatorio natural que produce tu propia microbiota. Sin fibra, no hay butirato.
  • Los omega-3 son la materia prima de las moléculas que resuelven la inflamación. No la bloquean: ayudan a cerrarla cuando ya ha hecho su trabajo.
  • Los picos de glucosa e insulina tienen un componente inflamatorio. En perimenopausia la sensibilidad a la insulina puede empeorar, así que el mismo desayuno de hace cinco años no produce hoy la misma respuesta.

Patrón por encima de superalimentos

Lo que mejor funciona según la evidencia no es ningún alimento milagro, sino el estilo mediterráneo bien hecho: verduras y vegetales en el centro, AOVE (Aceite de Oliva Virgen Extra) como grasa principal, pescado, legumbres, frutos secos y fermentados, con pocos ultraprocesados. Dicho esto, hay ocho aliados que merecen estar en tu cocina esta semana.

Pescado azul
Pescado azul

Sardinas, caballa, boquerones, salmón. EPA y DHA, dos raciones por semana. Potencia: con verduras y AOVE.

Aceite de oliva virgen extra
Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE)

Contiene compuestos naturales con acción antiinflamatoria suave. Dos o tres cucharadas al día. Potencia: en crudo, sobre el plato ya servido.

Frutos rojos
Frutos rojos

Antocianinas. Una ración al día. Potencia: con kéfir o yogur y unas nueces.

Crucíferas
Crucíferas

Brócoli, coliflor, kale, rúcula. Sulforafano. Potencia: vapor breve y una pizca de mostaza en polvo.

Legumbres
Legumbres

Garbanzos, lentejas, alubias, tofu, tempeh. Fibra y polifenoles para la microbiota. Potencia: con verduras y cítrico al final.

Cereales integrales
Integrales de verdad

Avena, pan 100 % integral, quinoa, arroz integral. Potencia: en bol con legumbre y verdura.

Fermentados
Fermentados

Kéfir, yogur, kimchi, chucrut, miso. Pueden favorecer la diversidad bacteriana. Potencia: siempre con fibra.

Cúrcuma y jengibre
Cúrcuma y jengibre

En cocina, a diario. Potencia: cúrcuma con pimienta negra y una grasa buena.

Combinaciones que multiplican el efecto

Cúrcuma + pimienta negra

La piperina de la pimienta aumenta de forma marcada la biodisponibilidad de la curcumina. Una pizca siempre que uses cúrcuma.

Cúrcuma + grasa buena

La curcumina es liposoluble: se absorbe mejor con AOVE, aguacate, frutos secos o pescado azul en el mismo plato.

Crucíferas + mostaza en polvo

Si cocinas mucho el brócoli se inactiva la enzima que forma el sulforafano. La mostaza en polvo al final la recupera.

Tomate + AOVE + calor suave

El licopeno se absorbe mejor cocinado y con grasa. Salsa de tomate casera con AOVE: mejor aprovechada que el tomate crudo.

Fermentados + fibra

Los fermentados aportan bacterias; la fibra las alimenta. Juntos favorecen la producción de butirato y otros ácidos grasos de cadena corta.

Qué hacer esta semana

  1. Construye cada plato con la regla 3-2-1: tres colores vegetales, dos fuentes de fibra (legumbre y cereal integral, por ejemplo) y una grasa buena.
  2. Reparte la proteína a lo largo del día. Es lo que protege el músculo y ayuda a estabilizar la glucosa.
  3. Sube la fibra poco a poco y según tu tolerancia: legumbre, fruta, integrales y una cucharada de semillas.
  4. Un fermentado al día, siempre acompañado de fibra, si te sienta bien.
  5. Cena pronto y deja un descanso nocturno amplio hasta el desayuno. No es ayuno: es ritmo.
  6. Reduce sin obsesión: ultraprocesados, azúcar añadido, harinas blancas y alcohol. Menos, no cero.
Lo decimos como es: sobre la cúrcumaEn dosis de cocina es segura. En suplementos de alta dosis se han descrito casos de toxicidad hepática. Si tomas anticoagulantes, tienes alguna patología de base o piensas suplementar, habla antes con tu médico.
Portada del menú antiinflamatorio de 7 días
¿Quieres llevar todo esto al plato?
Hemos convertido estos principios en una semana completa.

Creada por Katya Chaykovska, nutricionista clínica e integrativa.

7 días21 recetasLista de la compraSustituciones

Comida reconocible, preparaciones sencillas y 21 decisiones que ya hemos tomado por ti.

El contenido de este capítulo ha sido cocreado y validado por:
Katya Chaykovska
Katya ChaykovskaNutricionista clínica e integrativa
Capítulo 3 · Movimiento · 6 min de lectura

Muévete para desinflamar

En una frase

El músculo es un órgano con actividad antiinflamatoria. Cada vez que se contrae libera miocinas que modulan la inflamación, ayudan a reducir la grasa visceral y mejoran cómo usas la glucosa. Y a partir de los 40 puede perderse en torno a un 1 % de masa muscular al año si no haces nada.

El músculo no es solo fuerza. Cuando trabaja, libera unas moléculas llamadas miocinas que favorecen la producción de IL-10, una citoquina antiinflamatoria. Es el mecanismo por el que el ejercicio regular se asocia a menor PCR e IL-6 en sangre. Y actúa sobre tres de los cuatro motores del capítulo 1: grasa visceral, sensibilidad a la insulina y microbiota.

No necesitas más. Necesitas constancia.

Aquí hay una trampa: las sesiones muy largas o muy intensas, sin recuperación, suben el cortisol. Y el cortisol crónico inflama. En perimenopausia el margen de recuperación suele ser menor que hace diez años, así que la pregunta correcta no es «cuánto entreno» sino «qué combinación y con qué descanso».

La combinación con más evidencia tiene tres partes: fuerza dos o tres veces por semana (protege músculo y hueso), movimiento aeróbico moderado la mayoría de los días (es el que más se asocia a menores marcadores inflamatorios) y movilidad y respiración (es lo que baja el cortisol).

Lo que dice la evidencia

La IL-6 que libera el músculo durante el ejercicio, a diferencia de la IL-6 del tejido graso, se asocia a la producción de IL-10 antiinflamatoria y a la modulación del TNF-α.

En adultos con sobrepeso, el entrenamiento aeróbico se ha asociado a reducciones de PCR e IL-6; combinarlo con fuerza mejora además la composición corporal.

Incluso el ejercicio en condiciones poco ideales (poco tiempo, intensidad moderada) produce una respuesta de miocinas medible.

Qué hacer esta semana

  1. Dos sesiones de fuerza de 25-30 minutos. Con el peso del cuerpo vale para empezar: sentadillas, zancadas, flexiones en pared, remo con una mochila.
  2. Camina a diario, repartido. Un paseo de 10 minutos después de comer ayuda a suavizar el pico de glucosa de esa comida.
  3. Una sesión de movilidad o yoga suave a la semana. Respiración, apertura de cadera y estiramiento largo.
  4. Rompe el sedentarismo cada hora. Levántate dos minutos. El movimiento no programado suma más de lo que parece.
  5. Deja un día completo entre sesiones de fuerza. El músculo se construye descansando.
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Dra. Silvia Gómez Senent
Dra. Silvia Gómez SenentMédico digestivo experta en microbiota · Directora científica de Womanhood
Capítulo 4 · Descanso y sueño · 8 min de lectura

Descansa y duerme

En una frase

El estrés sostenido y las noches cortas son la misma química vista de día y de noche: cortisol que deja de frenar la inflamación. Descansar no es no hacer nada, y dormir bien no es una mala racha que pasa sola: son un frente que se trabaja como los demás.

De día: el cortisol

El cortisol tiene mala fama y no la merece del todo. En dosis puntuales es un antiinflamatorio potente: es lo que te levanta por la mañana y lo que te permite responder a un susto. El problema es cuando no baja nunca. Entonces el cuerpo se vuelve resistente a su efecto, igual que se vuelve resistente a la insulina, y la inflamación deja de tener freno. En perimenopausia el eje del estrés se desregula con más facilidad: menos estrógenos, menos progesterona (que tenía un efecto calmante) y más sensibilidad al estrés con la misma carga de vida. No es que aguantes menos. Es que el sistema que amortiguaba ha cambiado.

El interruptor está en el nervio vago: respiración lenta con exhalación larga, naturaleza, luz natural, frío suave. Todo eso activa el freno parasimpático del sistema nervioso. No es esoterismo: se mide en la variabilidad de la frecuencia cardíaca.

De noche: el sueño

Durante el sueño profundo pasan tres cosas que de día no pueden pasar: el cuerpo entra en su fase de mayor reparación, el cortisol toca su mínimo y sube la hormona de crecimiento que repara tejido. Si ese tramo no llega, puedes amanecer con menos energía y peor tolerancia al día siguiente. Y muchas mujeres en esta etapa duermen peor: sofocos nocturnos, menos progesterona, termorregulación alterada y ese despertar de madrugada con la cabeza en marcha.

Lo que inflama no es una noche. Es la semana.

Esto es importante porque quita culpa: una noche mala no eleva tus marcadores. Lo que los eleva es dormir poco varias noches seguidas. La buena noticia es la misma al revés: no necesitas dormir perfecto, necesitas dormir suficiente la mayoría de las noches. Y el bucle se rompe por cualquier punto: menos cortisol de día, mejor noche; mejor noche, menos cortisol de día.

Por eso en Womanhood, junto a la Dra. Silvia Gómez Senent, creamos Sueño, una fórmula con un probiótico exclusivo para el descanso que estimula la producción propia de GABA, el neurotransmisor que ayuda a tu cuerpo a bajar revoluciones y lograr ese estado de descanso.

Lo que dice la evidencia

Restringir el sueño durante varias noches seguidas se asocia a un aumento de IL-6 y PCR; una sola noche de privación no produce el mismo efecto.

Las alteraciones del sueño mantenidas se asocian a niveles más altos de PCR e IL-6 en grandes estudios de cohortes.

El estrés crónico produce resistencia a los glucocorticoides: las células inmunes dejan de responder al cortisol y la inflamación se mantiene alta pese a niveles elevados de la hormona. PNAS, 2012

Qué hacer esta semana

  1. Tres respiraciones fisiológicas cuando notes que el día se acelera: doble inhalación por la nariz, exhalación larga por la boca. Menos de un minuto.
  2. Luz natural por la mañana, diez minutos. Ordena el cortisol del día y prepara la melatonina de la noche.
  3. Un ancla diaria de descanso real: quince minutos sin pantalla y sin tarea. Elige la hora y protégela como una cita.
  4. Misma hora de levantarte todos los días, también el fin de semana. Es el ancla más potente del reloj interno.
  5. Si te despiertas de madrugada: no mires el móvil. Si en 20 minutos no vuelves a dormirte, levántate a leer con luz baja.

La rutina de 3 minutos, para el día

Minuto 1
Exhala largo

Cinco respiraciones: inhala 4 segundos por la nariz, exhala 8 por la boca. La exhalación larga es la que frena.

Minuto 2
Suelta la mandíbula y los hombros

Abre la boca, deja caer la mandíbula, baja los hombros. Son los dos sitios donde más tensión guardas sin saberlo.

Minuto 3
Mira lejos

Ventana, horizonte, un punto a más de 20 metros. La visión panorámica desactiva el modo alerta del cerebro.

El protocolo de 7 noches

NocheUn solo cambioHecho
1Baja la temperatura de la habitación.
2Adelanta la hora del último café.
3Cena unas horas antes de acostarte.
4Pantallas fuera un rato antes de dormir.
5Sin alcohol.
6Rutina de 3 minutos en la cama, antes de apagar.
7Mantén la hora de levantarte aunque sea domingo.

Cada noche añade un cambio y mantiene los anteriores. Al séptimo día tienes una rutina completa sin haber cambiado todo de golpe.

El contenido de este capítulo ha sido cocreado y validado por:
Marta León
Marta LeónExperta en salud hormonal y alimentación
Dra. Silvia Gómez Senent
Dra. Silvia Gómez SenentMédico digestivo experta en microbiota · Directora científica de Womanhood
Capítulo 5 · Conectar · 5 min de lectura

Rodéate de quien te suma

En una frase

La soledad influye en la respuesta inflamatoria y la conexión la amortigua. No es una metáfora: el cuerpo lee el aislamiento como una amenaza y responde con cortisol y citoquinas. La conexión no es un extra: toca la misma respuesta de estrés que todo lo demás.

Es el frente del que menos se habla y uno de los que más pesan. Durante millones de años, quedarse sola significaba peligro, y el sistema inmune aprendió a prepararse para él: cuando nos sentimos aisladas, sube el cortisol, se activan los genes de la inflamación y bajan las defensas antivirales. Es el mismo programa de alarma que se enciende con el estrés, solo que aquí lo dispara la falta de vínculo.

Por qué importa ahora

La perimenopausia suele coincidir con el momento de más carga y menos red: hijos que crecen, padres que envejecen, trabajo en su punto más exigente y, muchas veces, la sensación de que nadie alrededor entiende lo que te está pasando. Se junta lo que más inflama con lo que menos amortigua. Y la conversación pendiente con una amiga se convierte en algo que siempre puede esperar.

Lo que la conexión hace por dentro

Una conversación de verdad, un abrazo, reírte con alguien, sentirte comprendida: todo eso activa el nervio vago, libera oxitocina y baja el cortisol. Es una de las señales de seguridad más potentes que conoce tu sistema nervioso. Y es acumulativa: no hace falta una vida social intensa, hace falta que los vínculos que tienes sean de los que suman.

Aquí hay una regla honesta: no todo el mundo desinflama. Las relaciones que te dejan pequeña, en alerta o agotada tienen el efecto contrario. Rodearte de quien te suma también significa poner distancia con quien te resta.

Lo que dice la evidencia

Las personas con mayor soledad percibida muestran más expresión de genes proinflamatorios y menos de genes antivirales en sus células inmunes. PNAS, 2015

En mujeres en la transición a la menopausia, un mayor apoyo social se ha asociado a menor carga de síntomas y mejor calidad de vida.

El aislamiento social se asocia a niveles más altos de marcadores inflamatorios como la PCR y el fibrinógeno.

Qué hacer esta semana

  1. Una conversación de verdad con alguien que te quiera. Sin pantalla de por medio. Cuenta como salud, no como ocio.
  2. Pide en voz alta lo que necesitas a una persona de tu entorno. Nombrar lo que te pasa en esta etapa es el primer paso para que te acompañen.
  3. Muévete acompañada. El paseo del martes o el del sábado, con alguien. Dos frentes en uno.
  4. Habla con otra mujer que esté pasando por lo mismo. Sentirte comprendida baja la alarma más rápido que cualquier consejo.
  5. Detecta a quien te resta y pon un límite pequeño esta semana. No hace falta romper nada: basta con dejar de estar siempre disponible.

El mapa de tu círculo, en tres pasos

Paso 1
Escribe cinco nombres

Las cinco personas con las que más tiempo pasas o más hablas en una semana normal.

Paso 2
Pon un signo al lado

Un + si después de estar con esa persona te sientes más ligera, y un – si te sientes más pequeña, en alerta o agotada.

Paso 3
Una decisión por semana

Un + más de tiempo. Un – menos. No hace falta más: en un mes, tu círculo ha cambiado sin drama.

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Marta León
Marta LeónExperta en salud hormonal y alimentación
Capítulo 6 · Suplementación · 5 min de lectura

Refuerzos con criterio

En una frase

Ningún suplemento compensa lo que la alimentación, el movimiento y el sueño están inflamando. Pero hay tres refuerzos con evidencia que, sobre una base bien hecha, pueden marcar la diferencia.

Regla Womanhood: los refuerzos van encima del plan, nunca en lugar de. Si has saltado directamente a este capítulo, vuelve antes a los capítulos 2 a 5. Este capítulo solo tiene sentido cuando los otros ya están en marcha.

Los tres con evidencia

Omega-3 EPA y DHA

Si no comes pescado azul dos o tres veces por semana, es el refuerzo con más evidencia antiinflamatoria. Busca EPA + DHA, no «aceite de pescado» a secas.

Para quién: quien no llega con la dieta.
Magnesio bisglicinato

Contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y su ingesta insuficiente es frecuente. La forma bisglicinato se tolera mejor que el óxido.

Para quién: sueño ligero, calambres, tensión.
Vitamina D3

Inmunomoduladora. Solo si está baja en analítica, y en esta etapa suele estarlo en los meses sin sol. Pide el valor antes de suplementar.

Para quién: quien lo tiene bajo en sangre.
Lo que no te recomendamos comprar«Detox», «quemagrasas», multivitamínicos genéricos y cúrcuma a dosis altas sin supervisión. No hay evidencia sólida de que desinflamen y sí hay casos de daño hepático con la última. Tu dinero rinde más en pescado azul.

Y si tu frente es el descanso, ya conoces Sueño, del capítulo 4.

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Dra. Silvia Gómez Senent
Dra. Silvia Gómez SenentMédico digestivo experta en microbiota · Directora científica de Womanhood
Primera edición · septiembre 2026 · © Womanhood Femtech S.L.

Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.

Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntáis sobre la inflamación

¿Por qué me inflamo más en la menopausia si como igual que antes?

Porque ha cambiado el terreno, no tu plato. Al bajar los estrógenos el cuerpo pierde su principal freno inmune, la grasa se redistribuye hacia el abdomen y la microbiota pierde diversidad. El mismo desayuno de hace cinco años no produce hoy la misma respuesta.

¿Cuál es la diferencia entre estar hinchada y estar inflamada?

La hinchazón es aire, agua o digestión lenta: se nota en el abdomen y va y viene en el día. La inflamación es una señal química de fondo que puede no notarse en ningún sitio concreto y estar detrás del cansancio, el dolor articular o la niebla mental. Pueden darse por separado, aunque en esta etapa suelen ir juntas.

¿Cuánto tarda en notarse una alimentación antiinflamatoria?

Las digestiones y la energía suelen mejorar en unas semanas. Los marcadores en sangre, como la PCR, tardan más. Por eso hablamos de sistema y no de dieta.

¿Qué alimentos son los más antiinflamatorios en la menopausia?

Pescado azul, aceite de oliva virgen extra, frutos rojos, crucíferas, legumbres, cereales integrales, fermentados y especias como la cúrcuma y el jengibre. Pero el efecto viene del patrón mediterráneo en conjunto, no de un alimento aislado.

¿El ejercicio de fuerza inflama o desinflama?

Ayuda, siempre que descanses entre sesiones. El músculo libera miocinas con efecto antiinflamatorio y protege el hueso. Lo que inflama es el exceso sin recuperación: sesiones muy largas o intensas todos los días elevan el cortisol.

¿Dormir mal puede hacer que me inflame?

Sí, cuando es sostenido. Varias noches seguidas durmiendo poco se asocian a marcadores más altos; una noche mala no. Lo que inflama no es una noche, es la semana.

¿Qué suplementos tienen evidencia contra la inflamación?

Omega-3 EPA/DHA si no comes pescado azul, magnesio y vitamina D3 solo si está baja en analítica. Siempre sobre una base de alimentación, movimiento y sueño, nunca en su lugar.

¿La cúrcuma es segura para desinflamar?

En cocina, sí. En suplementos de alta dosis se han descrito casos de toxicidad hepática y puede interaccionar con anticoagulantes. Si piensas suplementarla, consulta antes con tu médico.

¿Puedo seguir esta guía si estoy con terapia hormonal?

Sí. Los capítulos de nutrición, movimiento, descanso y conexión son para todas. Si estás valorando algún suplemento, consúltalo antes con tu médico: algunos ingredientes no se recomiendan junto a la Terapia Hormonal de la Menopausia.

¿Cómo sé si mi inflamación es por la menopausia o por otra cosa?

Con analítica y con tu médico. Si el cansancio, el dolor o los cambios de peso son intensos o llevan meses, consulta: hay patologías tiroideas, autoinmunes y digestivas que se confunden con esta etapa.