
0 comentarios
La menopausia es un momento de transformación, y aunque a veces nos pille por sorpresa, nuestra piel y nuestro pelo son de los primeros en advertirnos del cambio. Sabemos que la piel se vuelve más seca, el cabello más fino y frágil, y en ocasiones pareciera que nuestra luminosidad se desvanece junto con el estrógeno. ¿No es así?
Desde Womanhood necesitábamos respuestas y soluciones, queríamos entender qué ocurre exactamente y, sobre todo, qué podemos hacer para cuidarnos mejor.
Este tratamiento puede ser una buena opción para algunas mujeres, siempre bajo supervisión médica, como todas ya sabéis. La THM mejora claramente la calidad de la piel.
Mis tres consejos básicos serían: no comas nada que tu abuela no reconozca como alimento, el mejor cóctel antioxidante es un vaso de gazpacho y come menos cantidad, tu organismo te lo agradecerá. El refranero español es sabio y recomienda: “poco plato, mucho trato y mucho zapato.” La piel agradece una dieta rica en antioxidantes, que están principalmente en frutas y verduras. Y el pelo necesita proteínas. La mejor forma de adquirirlas es través de legumbres, frutos secos y pescados.
Somos más defensores de una alimentación equilibrada que de tomar muchos suplementos. Aunque somos conscientes de que es una tendencia actual, tampoco aconsejamos colágeno o ácido hialurónico en suplementos orales: parece que al llegar al estómago se degradan por lo que su toma oral no resulta muy eficaz. Pero ciertos suplementos pueden ser muy interesantes en la menopausia, por lo que lo ideal es que preguntes a tu médico o especialista cual es el mejor suplemento oral para ti.
Las neuronas del cerebro y las células de la piel derivan de las mismas células embrionarias. Por ello hay una relación fascinante entre la piel y la mente. El estrés y ansiedad asociada a la menopausia puede convertir unas uñas sanas en quebradizas, provocar una caída masiva del cabello o generar sudoración excesiva. Otras patologías cutáneas que se manifiestan o empeoran en presencia del estrés son la psoriasis, la rosácea, el acné, las dermatitis o eccemas y las úlceras bucales. Por ello es importante que un dermatólogo sepa tratar no solo la enfermedad sino también el componente emocional que la acompaña.
Para mantener una piel suave y fresca, el secreto es una correcta hidratación. Utiliza cremas ricas en lípidos y aceites naturales que formen una barrera protectora sobre la piel. Después de la ducha, aplica tu crema favorita en todo el cuerpo con la piel aún húmeda, disfrutando de este momento de cuidado personal. Bebe agua, pero no hace falta tomar 3 litros al día. Esa agua no va a la piel.
El sol es nuestro amigo, pero con precaución. Asegúrate de utilizar protector solar cada día, especialmente en el rostro, para mantener la piel protegida de los rayos UV. Así, además de proteger la piel, ayudarás a prevenir el cáncer de piel. Y evita la quemadura solar. Si te preocupan tus niveles de vitamina D piensa que se puede sintetizar por la exposición al sol de otras zonas del cuerpo como los brazos o las piernas, que son zonas menos expuestas.
El mensaje aquí es doble: no hay que gastarse demasiado en cremas y hay que simplificar el cuidado de la piel. Los retinoides y la vitamina C aplicados directamente en la piel son pequeños tesoros antienvejecimiento. Los retinoides ayudan a reducir líneas finas y promueven la renovación celular, mientras que la vitamina C estimula el colágeno, dando un toque radiante a tu piel. Nuestra fórmula antiedad consiste en usar un antioxidante tipo vitamina C por la mañana (más el fotoprotector), un retinoide por la noche, y exfoliar la piel 2 veces por semana. ¡Y no te olvides que el mejor cosmético para la belleza es la felicidad!
Lo más importante es tener un diagnóstico de la causa de la caída de pelo en este periodo. Puede ser hormonal, pero en ocasiones se asocian causas inmunológicas o carenciales. La Dra. Diana Camacho, responsable de nuestra unidad de Salud Capilar, utiliza mucho en la fase de la perimenopausia el minoxidil oral en dosis bajas y el láser fraccionado en el cuero cabelludo para vehiculizar estimuladores del creciente del pelo. Por último, destruir dos mitos: un champú no puede tener un efecto anticaída ni puede engrosar el pelo, y que lavarse el pelo todos los días no es malo.
Si buscas un resultado extra, ¡puedes darte un capricho en consulta! Las limpiezas de piel con el sistema Hydrafacial, y las radiofrecuencias periódicas para mantener el colágeno pueden mantener tu piel fresca y luminosa. También hay que decir que los inyectables (toxina botulínica, inductores de colágeno, vitaminas) se inyectan de una forma particular en las mujeres en perimenopausia para mantener la mirada abierta y conservar la naturalidad. Ya hablaremos de estos detalles en otros artículos. La realidad es que hoy el dermatólogo se ha convertido en el coach del envejecimiento.
0 comentarios