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Sí, el deseo puede disminuir, pero también hay muchas formas de reactivarlo, sostenerlo y mejorarlo.
Lo primero que necesitamos es ampliar nuestra visión del sexo. Muchas veces lo hemos reducido únicamente al coito, pero la realidad es que la intimidad va mucho más allá. El placer no depende únicamente de la genitalidad; es explorar nuevas sensaciones, romper con las ideas limitantes y redescubrir lo que realmente nos hace disfrutar.
FUN DA MEN TAL. Hablar abiertamente sobre lo que nos gusta, nuestras necesidades y preocupaciones puede transformar por completo nuestra experiencia sexual. No se trata solo de poner las cartas sobre la mesa, sino también de escuchar a la otra persona.
Un tema común en la menopausia es la sequedad vaginal, que puede hacer que las relaciones sexuales sean incómodas. Aquí es donde entran los lubricantes, especialmente los que son a base de agua. Usarlos no solo facilita las relaciones, sino que también aumenta la comodidad y puede contribuir a que nos sintamos más relajadas y excitadas durante el sexo.
Y por qué no, atreverse a probar cosas nuevas, como los juguetes sexuales. A veces la falta de deseo también puede venir de la rutina. Experimentar con juguetes o explorar nuevas formas de intimidad puede hacer que el deseo vuelva a surgir de manera natural, además de aportar un toque divertido y diferente a la relación.
También es importante reconectar con nosotras mismas a través de la autoerotización. Este es un punto clave: dedicarnos tiempo a explorar nuestro propio placer puede ayudar a reactivar el deseo. Leer literatura erótica, disfrutar de caricias en momentos de soledad o simplemente descubrir lo que nos gusta es una forma de reconectar con nuestro cuerpo y volver a disfrutar de la sexualidad.
Por último, lo más importante es acudir al médico para evaluar las opciones disponibles. Existen diferentes tratamientos que pueden ayudar, y uno de ellos es la testosterona, que, bajo prescripción médica, puede ser efectivo para mejorar la libido en algunas mujeres.
El ejercicio, bien combinado, es la mejor herramienta que tienes para cuidar tu salud. No es necesario hacer un cambio radical, pero sí asegurarte de que estás trabajando todos los pilares que tu cuerpo necesita: fuerza, resistencia y movilidad. Y recuerda: no dejas de hacer ejercicio porque envejeces, sino que envejeces porque dejas de hacer ejercicio.
son esenciales para mantener la masa muscular y la salud ósea, que son áreas especialmente vulnerables durante la menopausia. Con la disminución de estrógenos, los huesos y músculos necesitan más atención, y los ejercicios de fuerza, como levantar pesas o trabajar con resistencia, ayudan a fortalecer el cuerpo y prevenir problemas como la osteoporosis.
caminar, nadar, o montar en bicicleta son excelentes opciones. El cardio cuida la salud del corazón, que es especialmente importante en esta etapa. Además, mejora la capacidad respiratoria y la resistencia.
aquí entran en juego prácticas como el yoga o pilates, que mejoran la flexibilidad y el control del cuerpo. Durante la menopausia, el equilibrio y la elasticidad tienden a disminuir, aumentando el riesgo de caídas o lesiones. Incluir ejercicios que trabajen estos aspectos te ayudará a moverte con mayor facilidad y prevenir accidentes.
A medida que las mujeres llegan a la menopausia, suelen ganar alrededor de medio kilo por año. Este aumento se debe no solo a los cambios hormonales, sino también a una combinación de envejecimiento, un estilo de vida menos activo y factores genéticos. Si sigues comiendo lo mismo que antes y no ajustas tu nivel de actividad física, el metabolismo más lento y la menor masa muscular pueden llevar a un incremento en el peso.
El riesgo de salud asociado al aumento de peso durante la menopausia es importante y no debe subestimarse. El exceso de peso, particularmente en la zona abdominal, está relacionado con un mayor riesgo de enfermedades como el cáncer de mama, diabetes tipo 2, hipertensión, problemas cardíacos, apnea del sueño y artrosis, entre otros.
Sin embargo, no es imposible manejar el peso durante la menopausia. La clave está en adaptar tus hábitos. El ejercicio regular es crucial: incorporar una combinación de ejercicios de fuerza, cardio y elasticidad puede ayudarte a mantener la masa muscular, mejorar el metabolismo y cuidar tu salud en general. Además, ajustar tu alimentación hacia un plan más saludable, basado en frutas, verduras, proteínas magras y grasas saludables, también te ayudará a evitar el aumento de peso.
Y siempre es recomendable consultar con tu médico, especialmente si has experimentado cambios significativos. Pueden ayudarte a evaluar tu situación y proponerte pasos específicos para mantener un peso saludable y mejorar tu calidad de vida en esta etapa.
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